jueves, 15 de octubre de 2020

Cuando las Viejas fotos se transformaron en Nuevos grandes recuerdos.

Si hablamos de Juventud, no lo hacemos precisamente del ex equipo de Arturo Vídaaaalé, lo hacemos del tiempo cuando no existía el tiempo (mire que bonito, mire que poético), el No darse cuenta del tiempo, eso comparte en común la infancia y la juventud, el no tomarle el peso a cada día, esa tranquilidad que te la dió el vivir y crecer en un buen barrio (dentro de todo), con sueños de grandeza y afortunado de saber que siempre hubo alguien cerca con quien salir a gastar una ficha a las arcadias de la plaza, a jugar su pichanga loca o simplemente buscar insectos o pillar lagartijas en las parcelas cercanas. 

Es cuático, a veces basta ver una sola foto vieja y recuerdas todo ese momento, lo que hacías antes o después de la foto, tu poleron favorito de ese entonces, tus mejores amigos que hoy ya perdiste contacto con la mayoría y si los saludos es de lejos, pero aún así hay una sonrisa cómplice, esa complicidad imborrable del compartir una etapa juntos. Y es que algunas etapas de la vida envejecen bien. 

Un viejo disco duro, un cofre digital que te revela cosas que olvidaste, y encontrarse con fotos que olvidaste es devolverte un ratito a ese momento perfecto, donde el tiempo no valía nada, no había ninguna preocupación tan grande, no existía la presión, que cabrochico que estábamos!

En los tiempos del Corona Vairus, resulta aún mas contrastante ver estas fotos donde la distancia social valía callampa, se arreglaba todo con un: ALÓ! o gritar el nombre de amigo cantadito, claro porque tenían cierta entonación, no era llegar y gritar, había una armonía, no existía el auto-tune, pero si había un código, había calle y juntarse después de tomar once, después del colegio, después de abrir los regalos. Había una obligación a salir, a hacer lo que salga, jugar a jugar. Navegar por las calles era "Nuestro Internet". Tomar la pelota, tirarla arriba y gritar tu país, era nuestro "Etiquetarte".

En ese entonces las fotos las tomábamos solo en momentos especiales (mire que bonito, mire que poético).

El de gris soy yo (el del casco de Fénix de los Caballeros del Zodiaco) el resto amigos y vecinos del barrio, hoy cada uno en su mundo, grandes con hijos algunos, buena onda con todos :)        




 
No solo encontré fotos olvidadas ultra viejas sino otras de "tan solo 10 u 11 años atrás", 
Grandes personajes, algunos en otros países, gente mágica, especial y que te marcó a fuego en tu juventud, puros crack (L). 
Siempre es bueno recordar que hace un tiempo fuiste feliz y tal vez no lo supiste, 
no lo apreciaste o no lo cuidaste. 
Y es triste saber que fuiste feliz y no saber cuando se acabo.  
Tal vez desde este punto creo que el distanciamiento social comenzó, mucho antes de la cuarentena, muchos antes Corona, incluso antes del murciélago. Se lo llevó el ego, el crecer, el darle mas tiempo a personas que tal vez no lo valían. En fin, la vida continua...
 

Más allá de la nostalgia a veces es bueno dejar un registro en la web, porque uno nunca sabe hasta cuando resistirá ese viejo disco duro.   

Pero la vida por algo te lleva a donde te lleva, como dice el libro "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo". Se podría aplicar a cada uno de los que aparecen en las fotos, Cada cuál con su versión, con su propia historia, con su viaje único, relatos llenos de épica y valentía. Somos distintos caminos que en este punto nos cruzamos. Pero ese camino perfecto con los kilómetros se separa.   

Si hay algo que agradecerle al Corona, es que nos obligó a mirar las viejas fotos con nostalgia. Porque cuando las viejas fotos se transforman en nuevos grandes recuerdos, te vuelves eterno, porque quedas atrapado en ese universo paralelo que existe dentro de las fotografías, ese momento perfecto donde recuerdas que eras muy feliz y estaba todo bien.  

Las viejas fotografías son ese tiempo donde no existía el tiempo, 

mire que bonito, mire que poético... :)        

  

     

     

viernes, 21 de febrero de 2020

2020 - Volver a las Letras. (REFLEXIÓN DE 7 AÑOS)


Hace muchos años tenía de rutina escribir al menos una historia semanal, una aventura que sabía que al menos 5 personas sagradamente leerían (en la época del Fotolog causé furor nieto mío), mis amigos y los ni tanto, por alguna razón siempre seguían y comentaban el tema de turno vestidos de terno, un texto ondero lleno de cultura pop, siempre adornado con chistes baratos, prostitutas de poca monta y juego de palabras, una dinámica bien aceitada, hoy oxidada. (Selfie Casual: apreté sin querer el disparador remoto mientras acomodaba la cámara en el trípode xD) 

Volver a pensar en letras, en los tiempos donde nadie lee a nadie. Al menos antes sabía que la chica que me gustaba leería lo que escribiría y me funcionó, un par de veces, porque por un instante se daba cuenta que tenía algo que le llamaba a la atención, que un creador de pequeños universos quizás le podía tincar para potenciar su propio mundo, que nos parecíamos mucho más de lo nos pareció en esa fiesta universitaria o ese carrete de amigo lejano en común. Cuando me leían sabía que tenía chance al menos de hacerla reír… soy bueno en eso.

En ese entonces al final estar con alguien fue pasarla bien, jugar a jugar. Cambiar el mundo pensaba que se me daba bien, demasiado optimista, al menos fui feliz y conocí gente grandiosa y que me conocieran por escribir, algo que ya no sé da. Que se me acercara gente x y que me diga: Oye por casualidad vi tu blog o tu fotolog y yo te leo siempre! O por mensajes conocer gente diciendo lo mismo, gente que luego consideré amiga, fue muy bkn. Pero hoy es distinto, siento que ya no se necesita cambiar al mundo, que ya la pifiamos y lo arruinamos todo. Sólo queda hacerlo primero con uno y para eso no necesitas de otra persona, si está ella genial, pero sino filo uno debe ser feliz por el respeto que te tienes y por lo que sueñas, ríes y siempre fuiste.

Igual era entrete escribir sabiendo que te leerían, ya sea gente que apenas te conoce o la chica que te gustaba y le dejabas la impresión de que eras “inteligente”, de que podrías crearle un universo donde ella sería feliz, hacerla sentir bien con ella misma tratándola como siempre imaginó... Era bueno en eso.

Pero tampoco sirvió a la larga. El mal del aburridor, me aburro muy rápido de todo, soy abandónico por naturaleza jaja. Me cuesta mantener las cosas si no hay gente presionando. Eso acompañado al síndrome del juguete nuevo, hacían difícil la constancia.
  
La vida me enseño que para que funcione la obra se necesita de un actor y un público, pero también funciona si ambos son actores, porque son capaces de pasarse la misma película y entrar en papel, pero 2 personas de público, esa combinación si que no pega.
Siento que con el tiempo nos transformamos en público. Cuando pasa eso, no hay mucho que hacer, excepto buscar ese punto exacto de tu vida donde tomaste ingenuas decisiones, que tal vez no fueron las que realmente quisiste. La valentía se mide en golpes, y a ratos no estás dispuestos a tener mas porrazos, pero si no estamos dispuestos jamás aprenderíamos a andar en bicicleta y a tener mejores momentos de la vida.

Las letras siempre fueron un aliado importante, ¿Te conté cuando hice llorar a una ex solo con leerle un párrafo de una carta? Bueno, le escribí algo tan propio de ella, que la quebré en una frase… soy desgraciadamente bueno en eso.
No me enorgullece (quizás un poco en su minuto). Pero uno con rabia y mas chico, a veces hace cosas que luego se arrepiente. Ahí fue cuando me dí cuenta que además de hacer reír o hacer que les gustara mi “mundo interior”, también por medio de las letras podía lastimar, y mucho. Lo suficiente para no volver a hacerlo, pero entendiendo que lo que escribes y dices puede ser un arma, y como tal debes ocuparla con cuidado o terminaras disparándote solo.    

Lo siento, pero como diría Mario Bros, es parte de las etapas, y las etapas son para pasarlas. En fin, hace años que no escribía una entrada de blog, desahogarse puta que hace bien, sobretodo sin esa careta de qué dirán o qué le diré entrelineas a ella. Hoy ya da lo mismo porque no hay plan en eso. Lo único que me importa es volver a tener ese texto fresco, ponerle Wendy y que la talla a flor de piel, sea honesta y que la emoción sea real. Siento que ese cabro chico universitario le da mil patadas al que escribe hoy. Leo entradas viejas y me río mucho, otras cosas me dan mucha vergüenza, pero tienen algo, son originales y creo que uno debe volver a su esencia siempre. 

Hoy quiero terminar mi libro ilustrado, creo que quedará muy bueno. Es muy fuerte de leer y de escribir, hablar sobre animales que mueren me deja mal, y de verdad me afectó, desde ese día comencé a usar el cinto rojo protector “mágico”, porqué sentía mala onda que me rodeaba justo cuando viralicé y me llegaban decenas de comentarios por un adelanto que subí a Facebook. El libro a quienes se los he mostrado los ha choqueado y emocionado. desde amigos hasta importantes Doctorados, he visto cuando los leen como su lagrima se asoma o se ponen brillosos sus ojos. Y eso es bueno, ojalá resulte bien, o al menos no quiero perder el toque de emocionar para bien o mal. Porque jamás debe dar lo mismo.    

También volví a escribir guiones, quedé hasta medio traumado con el Corto que terminé a medias, luego hice varios para el radioteatro y algunos quedaron muy buenos, otros no tanto. Pero si eran originales y creo que eso siempre gana. Es difícil hacer algo propio, aún más difícil tener un estilo propio, que al final es lo único que te puede diferenciar, y eso hay que potenciarlo, y si bien lo he tratado de hacer en el Diseño y con la voz cuando grabé radio, bueno ahora pretendo hacerlo con las letras. 

Me encantaría sacar libros, escribir historias, grabar nuevas cosas o animarlas, trabajar en una radio masiva no sé. Tengo muy pendiente todo eso, no quiero limitarme ni desenfocarme como me ha pasado antes, creo que ahora si puedo hacerlo bien. Se acabaron las escusas. Tengo la edad suficiente para que me tomen en serio y soy lo suficientemente joven para equivocarme, conservo la curiosidad para seguir inventando  cosas o teorías locas y crear pequeños grandes universos. Para que el Claudio del unos años más diga, aquí fue cuando me di cuenta que tan mal no lo hice. Que cuando volví a creer en lo que hacía, deje de pensar estupideces, tome los lápices de colores, agarre la cámara y volví a escribir. volví a ganar cosas y recuperé el gusto de hacer lo que quería y lo que siempre me quitó el sueño.

Puta que estaba feliz el 2009-2010, ganaba concursos masivos en diseño (3 de 4), me ofrecieron ser parte de las mejores agencias, estaba con la chica que me gustaba, escribía mucho y soñaba en mayúscula. Pero algo pasó. Dejé de ser quién siempre fui, me creí la raja, me invitaban a dar charlas como ex alumnos destacado, a dar una que otra clase de publicidad, me entrevistaron en un programa del cable, gané plata y luego harta plata en relación a lo que me dedico. Pero luego vino el otro lado. La vida me dijo: te creí la raja, toma ahí tení un cáncer!, Nada tan grave por suerte pero fue un pequeño recordatorio de que no estás por sobre nadie, que no necesitas competir ni ganar en todo. Que no eres ni serás más grande que el amor, ni el cariño honesto que te dan tus amigos y tu familia.

El tiempo, hizo su único trabajo, hacer que las perdidas se transformen en ganancias.
La vida te sana, si quieres sanar, y lo que perdiste en tiempo y oportunidades lo recuperaste aprendiendo a pensar diferente, a no darle tanto color a algunas cosas, a que la competencia no debe ser con los demás sino contigo. (Aunque a ratos se me olvida), Por eso era importante volver a la esencia, a escribir por el gusto de hacerlo.  

Porque si las letras son la nueva especie en extinción, hagamos que nuestro Tyranosaurio valga la pena, que ningún emoticón maraco se interponga entre tu risa y mis letras. Entre sumisa y careta. Entre la brisa y el planeta, entre lo que imaginas y besas…

Jajaj no tienen nada que ver, pero es rico saber que después de un testamento kilométrico uno a esta altura recién, recién ahora escribe libre y así se debe sentir siempre. Volvemos a tatuar letras en pixeles sin esperar nada a cambio, no seré como la voyerista que se desviste en la ventana esperando que la vean, esa sensación de que te lean desconocidos, me parece conocida, pero ya no estamos para esas dinámicas, lo importante nunca fue eso, fue hacerlo porque lo necesitabas de verdad, porque era tu válvula de escape, tu cuota semanal para volver a la cordura, hagamos de la rutina algo que nos motive, para hacer lo que te gusta de nuevo sin máscaras, sin aparentar, ser honesto contigo mismo, para ser feliz, para jugar a jugar.     

Volvemos a escribir y resto da lo mismo, porque Chile cambió y la historia nos juzgará,
Con la ventaja que esta historia la escribimos nosotros, y en eso… soy bueno.

Mi Tuga! (Dicen que No duerme)

Mi Tuga! (Dicen que No duerme)

Desprecia & Adjunta...

Desprecia & Adjunta...